jueves, 28 de junio de 2012

El velorio de los angelitos de La Gomera.



Pintura recordatoria de un angelito


Entre las costumbres de nuestras islas son las que tiene que ver con la muerte las que más sorprenden, no solo por el tremendo arraigo que tenían en nuestras comunidades campesinas, no ya por el hecho doloroso de ese paso inevitable en la vida de un ser humano, sino por las creencias, objeto de estas manifestaciones.

Estos rituales más nos sorprenden cuando hablamos del fallecimiento de un niño. El conocido como “Velorio de los angelitos” tenía en la Isla de La Gomera hasta mediados del siglo XX el máximo exponente de tradiciones que hunden sus raíces en prácticas funerarias de los antiguos canarios. Este preparado ritual tenía como objeto la despedida del niño de este plano y la comunicación con los seres que habían partido hacia tiempo.

Esta intercomunicación con los difuntos se hacía a través de los niños (angelitos) fallecidos. Al día siguiente, más o menos a la hora de irlo a enterrar comenzaban a hacerle al angelito los encargos que debía de llevar con él, cualquier persona que tuviera un familiar que se hubiera muerto, le decía al angelito frases como:

“¡Dile a mi padre que la niña que dejó pequeña ya se casó y que por aquí estamos todos muy bien, y para que te acuerdes te pongo esta cinta de color verde!”.


De esta forma todos los que querían transmitir algún mensaje a sus difuntos lo hacían y colocaban una cinta de color distinto.  De vez en cuando el padrino cogía al niño en brazos que yacía en su caja y ante grandes muestras de dolor bailaba, al son de las chácaras y el tambor, con él en sus brazos cantando lo siguiente:

“¡Sube al cielo (Nombre del niño) mi niño querido y ruega por tu padrino!”.

A continuación se lo pasaba a la madrina de niño, la cual repetía la misma operación cantándole también:

“¡Quiero que me guardes (Nombre del niño) en hora un traje para mí en la gloria!”.

Durante la noche de velorio, se sucedían estos momentos. Los vecinos que se acercaban hasta el velatorio proferían, desconsolados, la frase de rigor para los padres, tendente a manifestar lo contrario de lo que se dice:

“Para que usted mande muchos angelitos p’al cielo”




Recreación de un velorio de angelito


 Era tabú llorar ya que se pensaba que ello podía impedir que el angelito llegara antes al otro lado. Por eso las manifestaciones eran de alegría, con semblante de dolor reflejadas en los siguientes cantos:

“Ay buen Dios, dolor tan grande, muerto el niño y canta el padre”.  

“Al cielo subes, ni niño, con la virgen María y tu madre enternecía”.








Al amanecer se llevaba al angelito al cementerio. Llegados al lugar, antes de enterrarlo, se vivía un momento de gran dramatismo y emotividad. El padre, padrino y los hombres que portaban chácaras y tambores cantaban a modo de despedida siguiente cantar:


 http://www.goear.com/listen/8031544/canto-velorio-de-los-angelitos-folclor